Matthias Jeanson, Francia, 29 años

“This has been a great 6-month experience here. Living with a family is a great opportunity to share the daily life of the people in this region where the Quichua culture is so strong. As your stay goes on, people get to know you as their children’s English teacher, you get greeted from all parts in the street and you have the feeling that you take really part of the village life.

And I guess that the fact that you are directly ‘hired’ by the local direction of education and that accommodation and food are provided gives you certain credibility toward the population.”


Alice Lloyd, Inglaterra, 26 años

“[…] Habiendo enseñado en España por unos pocos años yo estoy bastante segura de mi trabajo en Chimborazo. Sin embargo, ha sido un choque tener que ajustarme de enseñar en clases de máximo quince estudiantes a tener más de cincuenta en las clases en Guamote.

Trabajar en la escuela LAURA CARBO ha sido un trabajo duro, tener que exprimirse con cerca de cuatrocientos estudiantes en el espacio de dos días a la semana. Eso requiere de una enorme energía impulsando a correr de clase en clase y trabajar principalmente sin textos de Inglés con estudiantes con un ínfimo conocimiento del Idioma Inglés. Habiéndolo dicho todo no hubiera querido trabajar en ningún otro lugar! […]

Refiriéndome a mi madre anfitriona, yo vivo con una familia anfitriona fantástica aquí y no tengo más que experiencias positivas viviendo con ellos. Me gusta que este proyecto involucre el permanecer con familias ecuatorianas y brinda la oportunidad de involucrarse verdaderamente con el estilo de vida de aquí. Lo único que me preocupaba antes de llegar era como me iba a adaptar a vivir en familia otra vez ya que yo estaba acostumbrada a vivir independientemente. A pesar de ello, mi familia anfitriona comprende completamente las diferencias entre nuestras culturas y yo estoy disfrutando totalmente mis experiencias al vivir con ellos. […]”


Patricia Lagae, EEUU, 25 años

“[…] He aprendido mucho en mi corto tiempo aquí […]. Mis primeras semanas en Ecuador, me sentí un poco encapsulada con la barrera del lenguaje, la confusión cultural, entendiendo que mi rol como una Maestra de Inglés aquí, extrañando mi hogar, y con la gran altitud! Afortunadamente, me sentí fascinada con la belleza de Ecuador, la calidez de su gente, quienes habitan aquí […].

Vivir con una familia anfitriona ha sido una experiencia de aprendizaje extremadamente beneficiosa. Debido a que tengo 25 años de edad y bastante independiente en los EEUU, fue difícil al principio vivir bajo el techo de otra familia y entender las reglas y expectativas de mi familia. La unidad de la familia, es para la mayor parte, más unida en Ecuador que en los EEUU […]. Cualquiera quien es capaz de hospedar a una extranjera en su hogar, sin recibir ningún pago, es verdaderamente una maravillosa persona.

Yo soy una maestra en los EEUU, así que estoy enseñada a enseñar. Sin embargo, cuando se enseña a niños cuya primera lengua no es la tuya, y cuando trabajas en escuelas que funcionan diferente de las que hay en casa, una maestra veterana puede sentirse como una cavernícola. Una cosa que me ha hecho la enseñanza más fácil para mí ha sido los maravillosos maestros colaboradores del Colegio Once de Noviembre (en Pulinguí)
y en la Escuela Joaquín Chiriboga (en Guamote). Así como los estudiantes, la mayor parte, emocionados con  aprender inglés y ellos han estado muy felices de tenerme en sus clases.

Yo estoy bastante contenta aquí. Mientras que extraño todavía a mi familia y amigos a veces, yo se que esta es una experiencia que nunca voy a olvidar, aquella que me impactará por siempre. Ecuador siempre tendrá un lugar especial en mi corazón, y yo estoy segura de que regresaré un día y encontrarme con mi familia aquí, quizás visitar escuelas. [… ]”